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En su carácter de lector y escritor, su hijo usa la escritura como una forma de ahondar en la comprensión de la literatura. Mediante sus escritos sobre lo que han leído, los niños de segundo y tercer grado establecen nuevas conexiones entre lo que leen y sus propias experiencias. Esto permitirá que reflexionen acerca de la razón por la que un personaje actuó en la forma en que lo hizo, o comparar un libro en particular con otro que han leído con anterioridad. El llevar un diario, escribir un informe de un libro, hacer pósters de libros, plantear las preguntas breves sobre la lectura y los informes de investigación, son otras tantas formas en las que su hijo usa la escritura para profundizar la comprensión de lo que lee.
Los niños de segundo y tercer grado desarrollan mayor facilidad para la escritura. Para la mayoría, la escritura a mano se vuelve algo automático, de modo que pueden concentrarse mejor en el contenido que en la mecánica de su escritura. Además, el clásico niño de segundo o tercer año es capaz de generar ideas para crear historias o incluir notas en su diario con relativa facilidad. El conocimiento sobre las estructuras de las historias que han acumulado al paso de los años en que se les ha estado leyendo les ayudará a planear y a escribir historias. Al final del tercer año, la mayoría de los niños es capaz de escribir respuestas, historias y reseñas largas.
Los niños que son lectores y escritores aprenden que en la realidad la escritura es un proceso que involucra varios pasos. El escritor empieza por tener una idea y organizar los pensamientos en torno a esta idea. Luego escribe un borrador, usa los comentarios de la retroalimentación que recibe para revisar su borrador y corrige la ortografía y la puntuación de su texto. Gracias a la orientación y el apoyo de la maestra y de los padres, los niños de segundo y tercer año pueden seguir todos estos pasos al escribir sus propios escritos.
Al final del tercer grado, la mayoría de los niños lectores y escritores conocen la ortografía correcta de muchas palabras. Sin embargo, ellos aún siguen inventando la ortografía de algunas palabras complejas que no les son familiares. Al final del tercer año, la mayoría de los niños sabe cuándo han escrito mal una palabra. Ellos pueden corregirla o consultar un diccionario o a un adulto para hacer aclaraciones.
Con el debido apoyo, los niños lectores y escritores pueden revisar y editar su trabajo. Pueden usar las observaciones que le retroalimente la maestra o uno de los padres para añadir más detalles, clarificar las partes confusas de sus escritos o escoger palabras más descriptivas en sus escritos. Con el apoyo de la maestra o uno de los padres, ellos pueden aplicar lo que saben sobre la ortografía y la puntuación para editar su escrito. Como todavía no conocen todas las reglas de la puntuación, la mayoría de los niños de tercer grado todavía necesitará ayuda para realizar la revisión.