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El número de palabras que su hijo de primer año puede leer y deletrear aumenta considerablemente durante este año. Los niños pueden lograr este avance a base de mucha práctica en la escuela y en la casa. Mediante las conversaciones con los adultos, escuchando la lectura en voz alta de libros que se les leen y por medio de la plática sobre las experiencias cotidianas, ellos siguen desarrollando las aptitudes verbales que les ayudan a aprender a leer y a escribir. Lo más importante es que su hijo de primer año empieza a "descifrar el código" del lenguaje escrito; conforme va asignando sonidos a las palabras, aprende a identificarlas y entiende su significado.
Los niños de primer año desarrollan las herramientas necesarias para la lectura de la palabra escrita. Ellos aprenden a reconocer muchas palabras comunes mirándolas y desarrollan estrategias para "descodificar" o descifrar las palabras que leen. Al final del año, la mayoría de los niños de primer grado son capaces de leer libros fáciles completamente por sí mismos. La escritura diaria ayuda a que su hijo de primer grado aprenda a leer, ya que refuerza la relación entre los sonidos y las letras. Al mismo tiempo, por medio del lenguaje y la audición, él o ella seguirá desarrollando y aprendiendo más vocabulario y conocimientos nuevos acerca del mundo, lo que le ayudará a comprender lo que lee.
Si bien los niños de primer grado pasan la mayor parte de su día en la escuela leyendo y escribiendo, los padres ejercen gran influencia en el desarrollo de la lectura de los niños. Cuando usted le habla a su hijo de primer grado acerca de palabras nuevas, lo escucha cuando lee libros en voz alta y se comunica con regularidad con su maestra, usted está dando pasos sencillos pero importantes para apoyar su lectura y escritura. Entérese de otras forma más para motivar e inspirar a su hijo o hija de primer grado a que aprenda a leer y a escribir.