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Los niños de segundo y tercer año escogen sus palabras con todo cuidado. Ellos saben muchas palabras para expresar un determinado concepto y pueden escoger la palabra más apropiada para utilizar en un contexto en particular. Por ejemplo, su lector y su escritor puede saber muchas palabras para expresar el mismo concepto de "decir", incluyendo a "susurrar", "gritar", "confesar" y "esperar o soltar algo". En lugar de simplemente utilizar "dijo", la niña será capaz de seleccionar una palabra que exprese con mayor precisión su significado. El conocimiento de muchas palabras para un solo concepto ayuda a que los niños no sólo entiendan lo que leen, sino que también escriban historias o cuentos utilizando un lenguaje preciso y descriptivo.
Su lector y escritor puede discutir el significado implícito de los libros que lee. Los niños de segundo y tercer año pueden discutir acerca de los libros que leen a un nivel mucho más avanzado que el de antes. Pueden hacer inferencias lógicas, juntando las partes de la información para entender un mensaje que no está explícitamente expresado en un libro. También son capaces de dar su opinión acerca de las artimañas de un escritor, describiendo las palabras o las partes del libro que les gustó. En las discusiones, ellos pueden generar sus ideas refiriéndose a determinadas partes de una historia que apoya su forma de pensar.
Su lector y escritor es capaz de contarle historias sofisticadas acerca de acontecimientos reales e imaginarios. El ser capaz de contar historias completas y de usar los elementos de la historia al hablar le ayuda al niño a entender los libros que lee y a que escriba por su parte buenas historias. Los niños de segundo y tercer año pueden crear cuentos que contengan todos los elementos de una nueva historia: los personajes, el escenario o ambiente, los sucesos que llevan al conflicto, un conflicto central claro y el desenlace del problema. Incluso, ellos pueden incluir diálogos y descripciones complejas de los personajes.
Su lector y escritor puede usar el lenguaje para colaborar con los demás. Los niños de segundo y tercer grado son capaces de hacer preguntas para obtener aclaraciones ("¿Cuántos hechos tenemos que recabar?") y para ofrecer sugerencias ("Hagamos nuestro modelo con plastilina y alambre"). Usan lenguaje para organizar ("¿Quién quiere ser el que toma las nota?"), para aceptar o admitir algo ("¡Esa es una buena idea!") y para expresar su desacuerdo en forma cortés ("No creo que vaya a funcionar tu idea"). El ser capaz de usar el lenguaje para colaborar con los demás ayuda a que los niños aprendan más al trabajar en grupos.
Su hijo de segundo o tercer grado ya puede dar una plática a la clase. Que se trate de dar una "plática" acerca de su libro favorito, que dé un informe sobre una pequeña investigación hecha en grupo sobre las ballenas azules o que describa su libro favorito en una representación del "teatro de los lectores", los niños a esta edad pueden demostrar lo que saben dirigiéndose a la clase. Sin embargo, antes de hacer una presentación, la mayoría de los niños necesitará preparse con antelación y ensayar lo que quieren decir.