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Los niños pequeños empiezan a reconocer las palabras familiares. Su hijo pequeño puede aprender palabras enteras que ve, como las señales de ALTO, antes de aprender las letras. Los niños pequeños también pueden aprender los logotipos y los símbolos, de modo que cuando pasan frente a los restaurantes que les son familiares, ellos pueden señalar una letra conocida como la "Gran M".
Los niños pequeños aprenden que las historias tienen una estructura clara y un conjunto de elementos específicos. Conforme un pequeño escucha las historias, aprende que toda buena historia tiene un principio, una parte intermedia y un final. También aprende a predecir, según la cubierta del libro, de qué se va a tratar la historia o cómo terminará. Los niños pequeños aprenden que hay personajes en las historias y que el escenario (en dónde y cuando ocurre la historia) es algo que el público desea saber. Su hijo disfrutará de la comparación que se haga de los personajes con él mismo y con otras personas que él conoce de la vida real.
Puede que los niños pequeños "hagan de cuenta" que leen. Los niños a quienes se les ha leído con frecuencia harán de cuenta que se leen libros a sí mismos o que le leen a sus muñecos y animales, usando sus propias palabras o bien, frases de la historia. Los padres y los cuidadores también pueden observar que los niños pequeños incorporan la lectura simulada en sus juegos —"leerán" una receta al hacer un pastel o "leerán" una lista de compras conforme ponen los víveres en su canasta.
Los niños pequeños toman conciencia de que el mundo está repleto de letras. Durante los años de kindergarden, muchos niños pequeños serán capaces de recitar o cantar el alfabeto. Empezarán a reconocer las letras que les son familiares, especialmente las letras de sus propios nombres, seguidas de las letras de los nombres de sus hermanos, las de sus padres y las de sus amigos. El hecho de encontrar letras familiares en su casa, en el kindergarden o en el mercado es algo muy emocionante para los niños pequeños, cosa que le harán saber a sus padres y a sus cuidadores como cuando exclaman: "¡Encontré otra N grandota!" o "¡Eh, mira esa t chiquita!
Conforme usted lee, señale con el dedo cada una de las palabras. Esto le muestra al niño que hay una correspondencia de una a una entre la palabra oral y la escrita. También atrae la atención de su hijo al vínculo que existe entre las palabras que usted pronuncia y las que están en la página. El ir señalando al leer también refuerza el concepto de que se lee de arriba para abajo y de izquierda a derecha.