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“En lugar de criticar el comportamiento o el sentimiento de su hijo, lo cual conduce automáticamente a una disputa, usted está concediéndole el deseo con la imaginación. En vez de decir: 'para desear eso, él no tiene sentido' o 'no puedo hacer eso ahora', usted está motivando que se imagine lo que él desea y entonces descríbaselo.”
John Gottman, Ph.D.
Autor, Criar a un Niño Emocionalmente Inteligente
Otorgue en la fantasía lo qué usted no puede otorgar en la realidad. Si su hijo tiene un gran deseo por algo que él no puede tener, anímelo a que se imagine lo que él desea —y hablen de ello. Usted podría decir: “¿Qué harías si paráramos el auto ahora mismo?” o “Te apuesto a que te gustaría que mamá estuviera aquí ahora mismo. ¿Qué te gustaría hacer con ella?”. (Y entonces, pretenda ser la mamá y haga lo que le pide, si la petición es razonable y posible).
Pregúntele al niño qué es lo que desea o que le gustaría que cambiara. Si su hijo se queja de algo en especial, usted puede pedirle que él le sugiera algunas mejoras. Por ejemplo, si él dice: “Odio la clase de música porque el Sr. Block es muy malo,” usted podría preguntar primero: “¿Cuál es la cosa más mala que ha hecho el Sr. Block?”. Enseguida pregunte: “¿Qué te hubiera gustado que hubiera hecho tu profesor?”.
Use el diálogo para encontrar soluciones. Primero deje que su hijo se desahogue y exprese sus sentimientos negativos, y después pídale que se imagine otra situación diferente, animándole a que discuta no sólo el problema, sino también que forme parte de la búsqueda de una solución.